No entendemos la tecnología como herramienta neutral, sino como un campo de disputa donde se producen lenguaje, deseo, poder y subjetividad. A través de imágenes intervenidas, interfaces críticas, taxonomías desviadas y acciones en plataformas, ECC investiga cómo los algoritmos clasifican y condicionan la experiencia contemporánea, y ensaya formas de sabotaje estético, opacidad táctica y agencia distribuida.
Nuestro trabajo trae el legado de la dérive y el détournement situacionista —junto a la crítica institucional del arte conceptual— al terreno de la inteligencia artificial, partiendo de que la producción artística contemporánea ya no emana de un sujeto creador centralizado, sino de agenciamientos entre subjetividades humanas y maquínicas. La tecnología deja de ser un mero instrumento de producción para volverse coarquitecta del entorno cultural en el que la obra se produce, distribuye y experimenta.
Intervenimos infraestructuras digitales, archivos históricos, manifiestos de vanguardia y los comportamientos emergentes de los modelos algorítmicos —desafiando los imaginarios coloniales incrustados en arquitecturas de IA entrenadas sobre archivos que invisibilizan las epistemologías no occidentales— para exponer sus lógicas ocultas, sesgos y contradicciones.
En esa dirección proponemos el concepto de a-gramática: un ordenamiento alternativo que subvierte las estructuras normativas del lenguaje —visual, textual y sonoro— para activar potencias críticas, afectivas y contrahegemónicas.
Esa a-gramática no es solo teórica: se inscribe en la materia misma de los archivos. Intervenimos las imágenes con esteganografía insurgente, perturbaciones adversariales, corrupción de metadatos e inyección de prompts —operaciones imperceptibles para el ojo humano pero capaces de desviar la lectura que las máquinas hacen del mundo. Obras que parecen funcionales, pero liberan preguntas que agrietan los cimientos del sistema.
ECC es ese espacio inestable donde el código sueña, la máquina alucina y el arte ocurre como colisión entre el deseo humano y la pulsión maquínica.
¿Puede el error algorítmico devenir gesto estético? ¿Cómo hackear esta colonialidad del código sin caer en nuevos esencialismos? Explora los proyectos, debates internos y manifiestos que dan forma a esta deriva. [>>>]